Vázquez Montalbán, el genio que controlaba los fogones mientras escribía

Per | 19/11/2018

+ info: La Vanguardia

El día en que Manuel Vázquez Montalbán debía regresar a casa después de un largo viaje a Nueva Zelanda y Australia, donde había impartido una serie de conferencias, su familia tenía mesa reservada para comer en Can Solé, uno de sus restaurantes favoritos. El dueño solía llamarles cuando había recibido unas magníficas espardenyes para prepararle un arroz, plato que al escritor le entusiasmaba, en sus múltiples variantes. Él mismo tenía entre sus especialidades el de bacalao y verduras, que acostumbraba a preparar para los suyos: poco bacalao, algunas judías y una ñora triturada infiltrada en el sofrito.

Pero aquella mañana desapacible del 18 de octubre del 2003, el escritor no regresó y su vivienda fue un goteo de amigos y familiares que iban acercándose a medida que se extendía la noticia que de madrugada desgarró a Anna Sallés, a quien desde la embajada comunicaron que su esposo había muerto a causa de un infarto, en el mismo aeropuerto de Bangkok.